Mostrando entradas con la etiqueta Bianchi Carlos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bianchi Carlos. Mostrar todas las entradas

25 nov 2008

De Carlos para el Guille

En su columna de ESPN DEPORTES, Carlos Bianchi habló sobre Guillermo Barros Schelotto y su título en la MLS:

“Como jugador, sos un imprevisible total. Hasta tal punto que pienso que algunas cosas que intentás, a mitad de camino las cambiás por iniciativa propia o por cómo se te paró el adversario de turno. Podés ser individual, como colectivo: pecando en las dos para bien o para mal, y ahora paso a explicarlo mejor”.

“Cuando todo va bien, podes acertar en la elección: dominás el balón, mirás, encarás si podes encarar, para como siempre te dije: cara o ceca, pasás o te quedás”.

“Eufórico, sos capaz de pasar por donde nadie pasa, para luego asistir como muy pocos lo hicieron o lo hacen, sea por arriba o por abajo, colocando a tu partenaire en posición favorable y no complicándole la vida al que va a definir”.

“Cuando te ponés nervioso, te empecinás y así perdés la tranquilidad y la claridad, chocando y discutiendo lo indiscutible. Y te transformás, dejás de ser el tipo lúcido que, manejando las situaciones más al límite, es ideal”.

“Cuando volví en el 2003, vos sabés que nos preguntamos los dos si éramos los mismos. Un año más tarde lo supimos. Si algo traté, desde el día que decidí ser entrenador, fue conocer lo más rápido posible a mis dirigidos como seres humanos y diferenciar bien a los buenos de los malos; los más bichos; los desconfiados; los inocentes; los naturales; los espontáneos; los solidarios; los positivos; los pasivos; los negativos. En suma, tratar de hacerles una radiografía a cada uno de ellos, los cuales a la larga o la corta, terminan mostrándose como son, para bien o para mal”.

“Todo jugador tiene unos partidos por arriba del resto y la vuelta en Belén seguro que debe de estar entre esos partidos destacados de tu carrera. Aqui funcionó el orgullo mas profundo que tenés. Sabías que no había "tu tía", teníamos que tener todos una de esas performances que no se olvidan. Convertiste tres goles e hiciste hacer el cuarto, para luego de 90 minutos épicos decirte a vos mismo: sigo siendo YO, porque después de tantas lesiones cortas --que te sacaban ritmo y continuidad futbolística-- las dudas seguramente estaban, a pesar de que uno desea no dar esa impresión”.

“Por un rato dejo de hablarle a Guillermo para contarles a ustedes algo que tal vez él no se recuerde. Una muestra de que, dentro de la apariencia de Guillermo "El Terrible", existe una persona agradable de tratar, con sus gustos bastante simples, con sus inocencias que se extrañan cuando uno lo conoce y ésta fue una de ellas”.

“Les dije esto porque con Guillermo al principio uno ve a alguien tímido, respetuoso, chispeante, despierto, honesto, medio desconfiado cuando no le gustó el palo, orgulloso en lo más profundo, A quien le da donde más nos duele el no poder lograr lo que desea, pero que igualmente hará lo imposible para lograrlo”.

“Eso lo pinta en carne propia: detrás de esa imagen de molesto, canchero, fastidioso, que puede llegar a armarse quien no lo conoce, existe el otro, ese que les cuento más arriba. Ese es el verdadero. Un gran sentimental, que trata de no demostrarlo, pero que tarde o temprano, ‘se vende’”.

“Para el final, mis felicitaciones por ser el jugador mas valioso del campeonato de EEUU, donde aprendieron a comprender tu juego, que no es facil de entender. En fin, un fútbol especial que terminó eligiendo a alguien, por qué no decirlo, MUY ESPECIAL”.


“Abrazo Guille, chau"
Carlos
Felicidades

31 oct 2008

"Rara vez encontré interlocutores con tu calma, tu sentido de la ubicación, tu respeto hacia el prójimo"

El Gran DT escribió en su columna de ESPNdeportes.com una carta dirigida a Pedro Pompilio:

"Este es uno de esos días de mierda en los cuales nos damos cuenta de que todo es secundario y de que la vida sigue siendo lo más importante junto a la familia"

"Cuando llegué a Boca en el '98 me mostrabas orgulloso Casa Amarilla, como si fuera el lugar ideal para trabajar con un equipo. Y yo, viendo tu entusiasmo, te dije que el plantel de Boca iba a entrenar todos los días allí, en La Bombonera, algo que en el pasado jamás se había hecho"

"Tanto en la primera como en la segunda de mis idas de Boca, no cesaste de decirme que me tenía que quedar a vivir en el club. Me decías: "Vos tenés que firmar un contrato de por vida" o "acá lo tenés todo...". Y yo, en el fondo, me decía que tenías razón, aunque muchas veces hay que tomar decisiones contrarias a lo que uno piensa, porque ante todo es necesario estar tranquilo con uno mismo"

"La Casa Amarilla se tendría que rebautizar con tu nombre. Sería un digno homenaje para alguien que le dedicó mucho tiempo de su vida a ese sentimiento llamado Boca."

"Mis respetos a tu esposa e hijos, que siempre estuvieron a tu lado, apoyándote en todo. Disculpame otra vez. Estoy empezando a flaquear. Vos no merecías irte. Siempre estarás en mi recuerdo"

Carlos Bianchi

27 ago 2008

Carta abierta de Carlos Bianchi a Martín Palermo


Voy a comenzar por contarte que en el momento de tu caída, al ver que te tomabas la pierna, les dije a los que estaban viendo el partido conmigo en casa: “Martín se jodió, él nunca se agarra nada”.

Vuelvo 10 años atrás cuando nos conocimos en Tandil, junto a todos los componentes de un grupo extraordinario, con una capacidad de inteligencia muy grande. Ya te conocía futbolísticamente, pero como se puede conocer a un adversario viéndolo jugar contra uno, por algún partido en la televisión, o cuando se asiste al estadio como simple espectador.

Te veía algo que me gusta de los “9″ y es que te sentías muy bien dentro de los 18 metros del área, donde no todos se encuentran bien. Hay para todos los gustos en ese puesto: los que se tiran atrás para llegar tocando, o los que van por los costados. Pero vos no. Tu sector era y es el área grande, teniendo además una gran virtud: saber dónde va a caer el balón para anticipar al defensor que no lo sabe.

Contar con un goleador como vos, además de otro que desbordaba al nivel de Guillermo y otro que construía y distribuía como Román, significaba que más de la mitad del trabajo que tenía que hacer para armar el equipo ya estaba hecho.

Bendito ‘98 que nos juntamos todos en el lugar indicado y en el momento justo, para cumplir nuestros sueños más preciados como componentes de un grupo con apetito de triunfos.

Futbolísticamente pienso que esos momentos tuyos fueron irrepetibles, porque te consolidaste como goleador ante todos los que dudaban y cuestionaban tus cualidades de definidor.

Hasta que llegó ese partido en Santa Fe contra Colón (el 13 de noviembre de 1999), en el que te rompiste los ligamentos cruzados de la rodilla derecha.

A partir de ahí viviste momentos de dudas terribles, haciéndonte todas las preguntas posibles después de cada sesión de “kine”. Luego pasaste a trabajar en el campo, donde de a poco veías la puerta de salida, a medida que empezabas a tocar el balón y a participar de los picados.

Y no me olvido ese entrenamiento, al día siguiente de la derrota por 2-1 contra River en la Libertadores, en el cual le convertiste dos goles a tu amigo Abbondanzieri.

Recordaré siempre que te agarré al final del mismo y te avisé: “Vas a ir al banco el miércoles próximo y vas a calentar al comienzo del 2ª tiempo, para entrar cuando falten 30 o 20 minutos”.

Te dije además que en esto no había nadie que desee tanto que las cosas te salgan bien más que yo. Recordarás también a los que no estaban seguros de tu posible vuelta…

Si no tomaba esa decisión no hubieras vivido los momentos que llegaron luego.

A partir de ahí, en la cuenta regresiva hasta la semana siguiente, tenías un gran quilombo en la cabeza porque no esperabas que te dijera eso.

La historia terminó bien, con el muchachito de la película diciendo: “Aquí estoy de vuelta”.

Pasamos momentos de charla de todo tipo según tus estados de ánimo. Entre ellas, una en el tunel de una cancha, donde conversamos 30 minutos mientras jugaba la Reserva. Un rato después convertirías el gol de la victoria por 1-0.

Repasamos tu lesión de España, tras la cual también apretaste los dientes y te dijiste por segunda vez: “Voy a volver”. Desde tu regreso a Boca, llegamos a un presente lleno de satisfacciones, preparado para batir todos los récords de eficacia. Una cuestión que esta lesión quiere impedir pero no logrará, porque la vuelta vas a ir programándola de a poco, según tu evolución en la recuperación.

Sos un tipo ganador por naturaleza, con mucha confianza en vos mismo, cualidad que no todos poseen.

Sabés muy bien que el sacrificio físico vas a tener que hacerlo vos, pero que seremos muchos los que desearemos volver a verte en un campo de juego, conviertiendo en gol una situación que para otros no lo era.

Martín, como te dije, vamos a peleársela al destino, que sepa que sos vos el que decidís cuando vas a dejar de golear. No va a ser él, con sus piedras en el camino, el que nos complicará el final.

“El destino conoce nuestro destino que nosotros no conocemos”.

Volverás y después de un par de récords (entre ellos los 206 goles que convertí en Vélez), levantarás los brazos y tendrás todo el derecho de dar las hurras, para disfrutar de haber sido el máximo goleador de los últimos 15 años.

Toda mi admiración y respeto, deseando y esperando tu retorno para poder festejar otro gol.

Felicidades.


Carlos Bianchi